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La hipertensión es en el fondo inflamación. Por eso ayuda una dieta baja en proteínas animales, baja en grasas saturadas y baja en carbohidratos simples. (1)(2).

Esta dieta se parece a la que suponemos comía el hombre prehistórico, con las variaciones propias de las mediterráneas antiguas: por eso esta guía alimenticia se conoce también como paleo-mediterránea.

Los efectos del cambio deberán ser evidentes en dos semanas.  No obstante, cada persona procesa los alimentos de una manera diferente, así que es importante anotar todas las reacciones que observas en tu organismo y comentarlas con el terapeuta, para ir explicando y ajustando el contenido de la dieta a tu individualidad bioquímica.

Esta es la guía básica para seguir una dieta antiinflamatoria:

Proteína Evitar toda carne procesada: salchichas, jamones, tocino. Comer la versión más natural posible de pollo, pavo, pescado, marisco, cordero, conejo, huevos, carnes silvestres y aún así en pequeñas cantidades
Productos lácteos y alternativas a ellos Evitar todo producto lácteo Se permiten las alternativas a los lácteos: coco, cáñamo, arroz, avena, almendras hechas en casa (para evitar los azúcares añadidos) y los lácteos de cabra
Grasas y aceites Evitar todos los aceites no extraídos en frío. Se permiten extraídos en frío: oliva, linaza, ghee (mantequilla clarificada), coco, aguacate, aceites de nueces
Nueces y semillas Evitar el maní y el marañón (cajuíl). Consumir coco, semillas de chía, linaza, almendras, nueces de Brasil, nueces de nogal, castañas, avellanas, pecanas y preparados de nueces (quesos, mantequillas, leches)
Vegetales sin almidón Consumir todos: recuerda en especial el perejil, el ajo y el apio. Evita por un mes las solanáceas, como tomate, pimentón y berenjena
Vegetales de almidón Evitar todos, especialmente papa, yuca, plátano, arracacha, y otros con contenido alto de azúcares como la remolacha, el tomate y la zanahoria
Legumbres Consumir todas en pequeñas cantidades, después de remojarlas por 1 o 2 días
Frutas Evitar las de alto índice glicémico, en especial banano, mango, papaya y piña. Consumir todas las de bajo índice glicémico. Incrementar su consumo hasta que ellas sean una cuarta parte de la comida diaria.
Granos Evitar todas las fuentes de gluten: productos con trigo, cebada y centeno.Optar por la quinoa, mijo, amaranto, teff, avena, tapioca, arroz integral, maíz y sorgo
Hierbas y especias Evitar condimentos industriales (cubitos y aderezos).Consumir toda especia pura, fresca o seca
Bebidas Evitar el café, té negro y el alcohol. Consume agua, tés herbales descafeinados, agua de seltzer, agua mineral, jugos diluidos en agua y jugos o zumos vegetales
Edulcorantes Evitar edulcorantes artificiales.Usar muy poco: stevia, xilitol, jarabe de arroz integral, sirope de arce, endulzante de frutas, melaza blackstrap
Miscelánea Consumir caldos, alimentos fermentados o cultivados, vinagres (todos menos vinagre blanco) y chocolate amargo. Una copa de vino tinto en ocasiones

 

Referencias:

Sureda A, Bibiloni MDM, Julibert A, et al. Adherence to the Mediterranean Diet and Inflammatory Markers. Nutrients. 2018;10(1):62. Published 2018 Jan 10. doi:10.3390/nu10010062 https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/29320413/

Estruch R. Anti-inflammatory effects of the Mediterranean diet: the experience of the PREDIMED study. Proc Nutr Soc. 2010;69(3):333-340. doi:10.1017/S0029665110001539 https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/20515519/