Como en muchos otros síntomas, la boca seca es uno que puede tener múltiples variables o razones. Algunas veces su explicación es muy simple, pero en otras no tanto. Por fortuna siempre se puede resolver el problema y es importante intentar un par de estrategias.

Cuando un paciente viene a nuestro consultorio y presenta boca seca, por lo general puede ser un heraldo que anuncia algún problema más serio si no se le presta atención

A continuación revisaremos las distintas causas; empezando por las más serias y frecuentes, para terminar con la más simple y también, inexplicablemente frecuente.

Problema gastrointestinal

Una boca seca puede ser causada por gastritis crónica y/o reflujo. En especial en las noches y al amanecer, a veces con la boca amarga. En ambos casos, debes seguir las recomendaciones que te proponemos en esta aplicación.

Estrés crónico

En algunas personas la boca seca es señal de disautonomía, ocasionado por estrés crónico por ejemplo. Eso significa que el sistema autónomo, del que dependen muchas funciones como la del tubo digestivo, está en desbalance, entre los neurotransmisores como la adrenalina y la acetilcolina; se puede ayudar a mejora manejando la disfunción básica, reduciendo la respuesta al estrés.

Problemas autoinmunes

Otra causa menos frecuente son los problemas autoinmunes (como parte del Sjögren). En estos casos, se debe afrontar la causa de la autoinmunidad, que puede muy bien ser una alergia alimentaria en el origen.

Deshidratación crónica

La última causa, banal pero inexplicablemente frecuente, es la deshidratación crónica; por falta de agua y sales, que se mejora consumiendo sopas, además de agua.

Sabemos que el reflejo de la sed es uno de los que más rápidamente aprendemos a ignorar, pero por lo mismo debemos asegurarnos de beber suficiente agua durante el día (1 ½ a 2 litros diarios, y con el adecuado aporte de sal, ya que en el sudor perdemos agua y sales que hay que reponer).