La actividad física es importante para el control de los niveles de glucosa en la sangre, además que ofrece múltiples beneficios para la salud entre los que podemos destacar que reduce los niveles de glucosa en la sangre, baja la presión arterial, mejora la circulación de la sangre, quema calorías adicionales para que puedas mantener el peso controlado, mejora tu estado de ánimo, puede ayudarte a dormir mejor y puede prevenir caídas y mejorar la memoria en los adultos mayores.

Incluso pequeñas cantidades de actividad física pueden ayudar

La regulación del metabolismo de la glucosa en pacientes con diabetes tipo I durante el ejercicio es compleja y para evitar fenómenos de hipoglicemia se deben controlar los niveles de insulina. Sin embargo, se ha demostrado que pacientes con diabetes tipo I que realizan actividad física regular viven más y con mejor calidad de vida que los diabéticos sedentarios. Las personas con diabetes tipo I que realizan ejercicio físico regular tendrán menos complicaciones metabólicas que los sedentarios.

Las personas con diabetes tipo II se caracterizan por la resistencia a la insulina tanto en los tejidos periféricos (músculos) como a nivel hepático (hígado). La práctica de ejercicio físico regular puede emplearse como herramienta terapéutica para el tratamiento de la diabetes tipo II. Durante el ejercicio, tanto los niveles de insulina como los de glucosa en sangre disminuyen y se aproximan a los observados en personas con índices normales. Además, la actividad física regular reduce la dosis de insulina o de medicamentos.

Los expertos sugieren realizar por lo menos 30 minutos de actividad física moderada o vigorosa 5 días de la semana.

La actividad moderada (caminar, o subir y bajar escaleras) es poco difícil y la actividad vigorosa (trotar o hacer aeróbicos) es intensa y difícil. Si tu meta es manejar la diabetes y perder peso o no recuperar el peso perdido, es posible que tengas que programar al menos 60 minutos de actividad física 5 días a la semana.

  • Nos referimos con actividad física a todos los movimientos que podemos realizar, que involucran a nuestros músculos y resultan en gasto energético de nuestro cuerpo.
  • El ejercicio ya es la actividad planeada, estructurada y repetitiva que realizamos con el propósito de mejorar nuestra condición física.

Normas y medidas recomendadas por la American Diabetes Asociation para una práctica de ejercicio libre de riesgos en personas diabéticas:

      • En todo momento es recomendable que portes una identificación que indique el estado de tu condición actual
      • Si usas insulina como tratamiento, evita el ejercicio en el pico de acción de la insulina y adminístrala en músculos no activos durante la actividad física
      • Si usas insulina de acción rápida, reduce la dosis previa al ejercicio entre un 30% y un 50%
      • Debes estar alerta de los signos de hipoglicemia por varias horas luego de realizar alguna actividad física
      • Asegúrate de tomar agua antes, durante y después de hacer ejercicio para mantenerte hidratado
      • Toma tu glucosa en sangre antes, durante y una horas después de hacer ejercicio, sobre todo al inicio de un programa de ejercicio físico. No iniciar el ejercicio si los niveles de glucosa son superiores a 250mg/dl ya que los riesgos de cetosis o acidosis son muy elevados.
      • Planea la actividad física en conjunto con tu médico para definir momentos del día, tipo de actividad e intensidad, para que lo hagas de manera segura. Los programas de entrenamiento deben ser individualizados en función de las limitaciones física y objetivos médicos y personales.
      • Si usas insulina debes aprender a equilibrar la actividad que realizas con tus dosis de insulina y con las comidas, para evitar que se baje demasiado el nivel de glucosa en la sangre. El mensaje es que debes procurar prevenir bajas de glucemia, que se conocen como hipoglucemia.
      • Si en tu caso tienes neuropatía periférica (insuficiencia de los nervios que llevan la información hasta y desde el cerebro y la médula espinal), con problemas de sensibilidad en los pies y extremidades, debes limitar la actividad física. Debes evitar el ejercicio que implique correr o cualquier actividad de alto impacto.
      • Mantener los pies con excelente condición de higiene, especialmente después del ejercicio, es clave para que puedas evitar lesiones por mala circulación. También es importante usar zapatos cómodos y adecuados para la actividad que realices.
      • Si tienes retinopatía o hipertensión debes evitar el ejercicio físico intenso, ejercicios de pesas o isométricos. Deben ser por el contrario ejercicios controlados con las extremidades inferiores.
      • Si has tenido un periodo de inactividad o estás iniciando una actividad nueva, debes comenzar lentamente, haciendo solo 5 a 10 minutos al día. Poco a poco puedes ir aumentando el tiempo cada semana.

    Formas sencillas de añadir actividad física a tu vida cada día

  • Camina por la casa o la oficina mientras hablas por teléfono o durante las propagandas en la televisión; planea tareas domésticas como trabajar en el jardín, rastrilla las hojas el jardín, limpia la casa o lava el automóvil; deja tu auto lo más lejos posible en el estacionamiento del centro comercial, en la universidad o la oficina; usa las escaleras en lugar del ascensor; haz que tus salidas familiares incluyan actividad física, como un paseo familiar en bicicleta o una caminata por el parque.
  • Si permaneces sentado mucho tiempo trabajando en el escritorio o viendo televisión, puedes planear alguna actividad ligera durante 3 o más minutos cada media hora como levantar o extender las piernas, estirar los brazos por encima de la cabeza, girar en la silla del escritorio, hacer giros del torso, hacer inclinaciones laterales o caminar en el lugar (sin moverse del mismo sitio).

 

 


Un contenido del programa Corazones Responsables de la Fundación Colombiana del Corazón. 
Referencia científica:
[Diet recomendations in diabetes and obesity]. Nutr Hosp. 2018 Jun 12;35(Spec No4):109-115. doi: 10.20960/nh.2135. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/30070132
Hamasaki H. (2016). Daily physical activity and type 2 diabetes: A review. World journal of diabetes, 7(12), 243–251. doi:10.4239/wjd.v7.i12.243
Colberg, S. R., Sigal, R. J., Fernhall, B., Regensteiner, J. G., Blissmer, B. J., Rubin, R. R., … American Diabetes Association (2010). Exercise and type 2 diabetes: the American College of Sports Medicine and the American Diabetes Association: joint position statement. Diabetes care, 33(12), e147–e167. doi:10.2337/dc10-9990 https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2992225/
Créditos adicionales:
Alex Rivera Toquica, Cardiólogo / Clara Saldarriaga, Cardióloga / Diana Ruíz, Médico Deportólogo / Dora Inés Molina, Internista / Doris Helena Ospina, Psicóloga / Fernan Mendoza, Cardiólogo / Fernando Manzur, Cardiólogo / Harold Arévalo, Médico Deportólogo / Harold Ibagón Nieto Internista – Infectólogo / Jaime Rodríguez, Cardiólogo / Jorge Correa, Fisioterapeuta / José Javier Arango, Diabetólogo / Juan Fernando Gómez, Médico Pediatra / Leany Jiceth Blandón, Nutricionista – Dietista / Nicoleth Velásquez, Nutricionista – Dietista / Ximena Palacio. Psicóloga